Un visionario escribiendo para el gran público

Si a un profano en la literatura de ciencia ficción se le pide que nombre a un autor de este género casi con toda seguridad dirá: Asimov; aunque no haya leído ninguna de sus obras.

Este carácter de representante de un género tan amplio y con tantos autores es uno de los grandes logros que Isaac Asimov atesoró tanto con sus novelas como con sus libros de divulgación.

Quien se acerque a sus libros en el s. XXI debe de tener en cuenta que fueron escritos en los años 50 del s. XX, con los conocimientos científicos que se tenían en la época y las suposiciones que se hacía sobre los grandes misterios espaciales.

Estilo conciso y asequible

Alguno de sus críticos achacan a su obra un estilo conciso y algo limitado en sus expresiones, sin embargo, gracias a un lenguaje asequible muchos de los lectores de la época pudieron acceder a universos que hasta entonces les eran incomprendidos.

Divulgadores mucho más preparados y con mejores estilo literarios no han conseguido la difusión de sus ideas a un espectro tan amplio de lectores como Asimov, demostrando que la forma de llegar al lector sigue siendo una asignatura pendiente.

Un escritor de su tiempo…

Asimov, como tantos otros escritores de la época, firmaba algunas obras con pseudónimo y las publicaba por entregas en revistas de género pulp. Por eso algunas de sus obras tienen un cierto estilo que nos recuerdan a este género de aventuras.

Entre ellas se encuentra la saga de Lucky Starr. Un “detective” interestelar que corre aventuras en mundos alejados de la Tierra, como Marte, Venus o Saturno, y se enfrenta a piratas y complots diversos que buscan la dominación de la raza humana.

Con un estilo dinámico en el que la acción se desarrolla con rapidez y en el que se nos muestran maravillas de la ingeniería conseguidas por la humanidad como las estaciones espaciales, las colonias en asteroides o planetas inhóspitos con sus grandes cúpulas protegiendo la atmósfera artificial necesaria para la vida.

… pero un hombre visionario

Ciertamente, dejando a un lado los fallos científicos que se han ido viendo en estos años, las novelas de Asimov nos adentran en un mundo visionario producido por los grandes adelantos tecnológicos espaciales que se estaban produciendo en la mitad del siglo XX. Unos cambios que se plasmaron en la llegada del hombre a la Luna… aunque siempre, siempre, los sueños irán un paso por delante.

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