Un cuarto de siglo sin Asimov

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El pasado 6 de abril se cumplieron 25 años del fallecimiento de uno de los autores más influyentes en el terreno de la ciencia ficción, Isaac Asimov. Como cada año, en esta fecha se conmemora su desaparición y si bien hay un asteroide con su apellido en Marte, nosotros queremos hacerle nuestro propio homenaje al maestro de la ciencia ficción.

Sin duda, una de sus aportaciones más importantes y que ha dado pie a más interpretaciones y homenajes de otros autores han sido sus Tres leyes de la Robótica, el punto culminante de la obsesión que plasmaría durante toda su vida en las obras que escribió y divulgó. La idea de que los robots fueran adquiriendo tantas habilidades que acabaran por difuminar la frontera entre lo humano y lo robótico ha calado en la mente de muchos, aunque su visión era mucho más optimista que obras, como Ghost in the Shell de Masamune Shirow.

Si bien son muchos los autores que se han hecho populares en este campo y que han tenido un gran impacto a través de sus historias, no cabe duda de que Asimov ha sido uno de los más populares y universales, extendiendo sus conocimientos muy a menudo a través de conferencias y charlas alrededor del mundo.

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Persona de gran inteligencia, fue miembro de Mensa y rechazó intervenir como asesor en programas de seguridad gubernamentales por su convencimiento de que estaría limitando su libertad para escribir de tener determinadas informaciones de carácter confidencial. Por el contrario, dedicó buena parte de su vida a sus historias, normalmente narraciones austeras en cuanto al uso de descripciones; un modelo de escritura que, pese a disponer de profundidad en los temas que trata, no prolifera en florituras, hecho por el cual cualquiera con un poco de interés puede decidirse a disfrutar de sus libros.

Sus aportaciones se han realizado sobre todo en el terreno literario, aunque sus inquietudes y su gran intelecto fueron puestos al servicio de muchos proyectos, entre ellos varios clubes y asociaciones de diferente tipo. Eso sin contar su papel en el cine, y no solamente en obras exclusivamente sci fi como cabría esperar. Por ejemplo, Woody Allen le pidió que revisara su guión de la película El dormilón, una parodia de ciencia ficción a la que Asimov no le encontró fallo alguno. También escribió una novela basada en el libreto de Viaje alucinante, aunque buena parte de su fama proviene de las adaptaciones cinematográficas de sus propias novelas, como El hombre bicentenario y Yo, Robot.

Su saga Fundación, una de las más importantes y célebres dentro del género, le valió el prestigioso Premio Hugo, quitándoselo nada más y nada menos que a Tolkien y su saga El señor de los anillos. Ése sería uno de los ocho que ganaría, a los que habría que sumarle muchísimas otras distinciones como los premios Nébula o los Locus.

Su contribución resulta esencial para comprender más nuestro mundo de hoy en día, y en sus escritos podemos ver la base de buena parte de las inquietudes que nos asaltan en la actualidad.

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