Las grandes anécdotas de la vida de Asimov (II)

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Si en el artículo anterior comentábamos una de sus anécdotas con un vehículo muy curioso, esta vez, os contaré la curiosa historia entre nuestro personaje y Arthur C. Clarke. Todo comenzó con un desafortunado accidente aéreo. La tragedia se produjo en el momento en el que el avión iba a aterrizar en el aeropuerto. La mitad de los pasajeros murieron en fatídico accidente y uno de esos supervivientes fue el que hará a Asimov y a Clarke fueran grandes protagonistas.

Según declaró uno de los supervivientes de la tragedia, la calma fue fundamental para poderse mantener con vida. En esa tarea le debió de ayudar una obra de Arthur C. Clarke, le tranquilizó durante los numerosos intentos de aterrizajes de emergencia que realizó el piloto del avión.

Clarke, enterado de que una de sus obras había logrado “salvar una vida”, y que había quedado constancia de ese hecho en la prensa por las declaraciones que hizo el superviviente, decidió enviar una nota a todos sus conocidos y amigos para que supieran de la existencia del hecho. El escrito iba acompañado por la fotocopia del recorte del diario para que vieran que lo que decía era cierto.

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Isaac Asimov

Asimov le contesto

Ni corto ni perezoso, Asimov decidió contestar a la nota de Clarke. Decidió dar respuesta a una nota muy especial que Clarke le había adjuntado al mensaje igual para todos que decía así: “Qué pena que no estuviera leyendo una de tus novelas. Habría seguido dormido durante toda la terrible experiencia”.

Como podréis intuir, Asimov, sentiría casi con toda seguridad de contestar a ese manuscrito con mucha inteligencia y de una manera contundente. Por eso, tras pararse a pensar un poco, decidió contestarle con las siguientes palabras: “Al contrario. La razón por la que estaba leyendo tu novela era porque si él hubiese estado entre los fallecidos, la muerte le habría llegado como una liberación celestial”.

Obras atribuidas erróneamente

La relación de estos dos personajes ha sido siempre algo difícil. Por la similitud de sus estilos de escritura, en muchas ocasiones se han atribuido a Asimov obras que eran de Clarke. En una ocasión, un joven incluso le llegó a decir a Asimov que la obra de Clarke “El fin de la infancia” no estaba a la altura de su literatura. Esta vez, tampoco se lo pensó y contesto al joven diciendo que por esa misma razón había escrito con seudónimo.

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