La película “Yo, Robot” y su relación con la obra de Asimov

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Como os comentaba el otro día, una de las mayores aportaciones de Asimov a la ciencia ficción (y a la filosofía en general) son Las tres leyes robóticas que aparecieron por primera vez en el relato Runaround (1942) y se ampliaron posteriormente con la Ley Cero, que apareció en Robots e Imperio, dentro del denominado Ciclo Baley-Robots que incluye las novelas Bóvedas de acero, El sol desnudo, Los robots del amanecer y Robots e Imperio.
Aunque estas leyes aparecen posteriormente en toda su obra, es en su mítica I, Robot o Yo, Robot, en donde cobran trascendencia ya que es la obra en la que más se discute sobre ellas desde distintos ángulos y puntos de vista. No puedo afirmarlo categóricamente ya que no he terminado de leer la ingente obra literaria de Asimov, pero los que sí lo han hecho consideran que el autor acabó unificando todas sus obras dándoles una unidad temporal que empezaría con Yo, Robot y terminaría con la Fundación.

Por ello he decidido dedicar algunos artículos a Yo, Robot y sus relatos para entender mejor su trascendencia, profundidad filosófica e influencia en la robótica actual siempre desde mi más humilde opinión, claro está. En este artículo hablaré de la película y en los siguientes de cada relato del libro, es decir: Robbie, Círculo vicioso, Razón, Atrapa esa Liebre, ¡Embustero!, Pequeño Robot Perdido, ¡Fuga!, Evidencia y El Conflicto Evitable.

 

Yo, Robot: la película

Yo, Robot es una película producida en 2004, dirigida por Alex Proyas y protagonizada por Will Smith. Aunque se atribuye la historia a Yo, robot. en realidad está basada en un guión de Jeff Vintar, titulado Hardwired.

Algunos amantes de la obra de Asimov se sintieron indignados con la película por varios motivos: la consideran una burda utilización del nombre de la obra; los que no la han leído pensarán que sí está basado y pueden considerar que no merece la pena leer el libro; y, finalmente, la película termina con algo que Asimov odió toda su vida:”El Complejo de Frankenstein”

Aunque puedo estar de acuerdo con estos argumentos reconozco que la película me gustó ya que trata de las tres leyes de la robótica y plantea varias preguntas filosóficas tratadas en la obra de Asimov, la mayoría relacionadas con una de las cuestiones claves: la posible desobediencia a las leyes de la robótica lastimando a un ser humano; sólo que en la película el creador permite esa desobediencia al dotar al robot de un segundo cerebro positrónico.

La segunda cuestión que plantea la película es qué parámetros se deben utilizar para determinar qué vida es más valiosa en el caso de que un robot se vea obligado a salvar una u otra: ¿la edad?¿el valor intelectual del humano? ¿la moral? ¿y qué es la moral? ¿considerar más valioso un niño que un adulto o que una mujer embarazada?yo-robot-pelicula

También permite reflexionar sobre la ley cero llevada al extremo: proteger a la humanidad de sí misma ya que es una raza altamente autodestructiva, de modo que es necesario eliminar a algunos de sus miembros para salvar a la mayoría.

Algunos elementos como el odio a las nuevas tecnologías y en concreto a los robots que muestra el personaje principal, el detective Spooner interpretado por Will Smith, trae reminiscencias del odio, recelo e incluso desprecio que sienten algunos personajes de Asimov por ellos.

Ambos conceptos incitan a reflexionar sobre si realmente algunos seres humanos son mejores que los robots, si tenemos moral para juzgar determinados comportamientos, si en el fondo esos comportamientos no son, precisamente, insertados en el cerebro del robot por un ser humano.

Hay otros elementos de la obra de Asimov, si bien de modo anecdótico como los personajes de Susan Calvin, Lawrence Robertson y Alfred Lanning; la compañía U. S. Robots y la posibilidad de que Sonny (un robot) pueda soñar, así como su sueño en concreto (que proviene de un cuento corto llamado Sueños de robot).

Creo que la película es positiva ya que acerca el universo de Asimov a personas que lo desconocen consiguiendo que se planteen determinadas preguntas que en otras circunstancias ni siquiera se plantearían. Por supuesto que sería positivo que luego decidieran leer el libro y ahondar en ese rico y profundo universo, pero si no lo hacen, por lo menos han reflexionado sobre algunas de las cuestiones morales que suscitan las leyes robóticas: algo es algo.

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