La Feria Mundial 2014 de Asimov II

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Seguimos hoy comentando, por cortesía de la web donde encontré noticia de este artículo periodístico, www.fabio.com.ar, los aciertos y errores que nuestro viejo y genial amigo Isaac Asimov realizó cuando, en 1964, se planteó un reportaje en el New York Times sobre la Feria Mundial de 2014, a realizar hipotéticamente en la ciudad homónima este año que comienza. No fue muy desencaminado…

Ah, los coches voladores y vehículos suspendidos en general, el viejo mito… Yo no soy tan viejo, nací en 1980, y a toda mi generación “se le prometió” dese siempre que para el año 2000 habría coches voladores. Pues ni en 2000, ni en 2014, al menos para uso comercial. Asimov atinó al predecir carreteras atestadas, pero no en la solución que aplicaríamos (más carreteras atestadas).

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Y aunque no hay chorros de aire comprimido, sí hemos avanzado en lo que él llamaba robot-brains vehicles, vehículos inteligentes que aparcan o te dicen la temperatura exterior; aunque creo que no molan tanto como él creía… También predijo la acera-cinta transportadora (recuerda a Barajas, acierto) y el tubo de transporte (recuerda a Futurama, error).

Comunicaciones, demografía

¿Y las comunicaciones? Ahí sí que han cambiado las cosas… Asimov se olía la videoconferencia y el GPS, pero recurría al láser como forma de transmisión, especialmente útil para las colonias lunares y las inminentes colonias marcianas, y ahí se complicaba la vida bastante… Predijo acertadamente paredes-pantalla (nuestras pantallas planas) y 3D de aire holográfico (ya quisiéramos, y no la mierda que nos venden ahora como 3D).

La demografía… todo el mundo se queda corto siempre, para no asustar. Asimov casi acierta (sólo falló por 500.000.000), pero, como todos, sobrestimó el crecimiento del mundo occidental. Y aún no hemos colonizado las plataformas continentales marinas… Pero, eso sí, ya hemos comenzado a comer sucedáneos a base de algas y hongos; aunque no nos lo hayan dicho porque, como bien sabía Asimov, no nos iba a gustar demasiado.

Donde acierta de lleno es en la distribución no equitativa de los recursos; no en la evidencia de que unos tienen más que otros, sino en que los que menos tienen, tendrán cada vez menos. Una arriesgada afirmación en plenos años sesenta, confiados al progreso y la benevolencia del crecimiento infinito. Predijo una esperanza de vida de 85 años y un férreo pero insuficiente control de natalidad (lo clavó).

Pero es la conclusión de Isaac Asimov lo que me deja fascinado, al tiempo que aterrado, por su precisión. Cito: la humanidad sufrirá gravemente de la enfermedad del aburrimiento […] La especulación más sombría que puedo hacer es que en la sociedad del ocio forzado, la palabra más gloriosa en el vocabulario será “trabajo”.

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