Isaac Asimov y el séptimo arte

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 Isaac Asimov fue un escritor de libros ante todo. Pero la ciencia-ficción del medio audiovisual es demasiado tentadora como para no formar parte de ella. Asimov también hizo sus pinitos en el cine y la televisión, ya sea directamente (como guionista o consultor) o indirectamente mediante adaptaciones de sus obras. Veamos cuales fueron:

Anochecer (1888), también conocida como la muerte de los soles, consiste en una adaptación de un relato de Asimov en el que se narraba la historia de un mundo donde la luz nunca se apagaba gracias a los tres soles que circulaban alrededor de él. Dirigida por Paul Mayersberg y protagonizada por David Birney y Sarah Douglas.

René Laloux es un animador francés cuya obra baila entre la ciencia ficción, la fantasía y el arte contemporáneo en una mezcla impactante. Su óbra póstuma, Gandahar, los años luz (1988) fue escrita por él mismo en colaboración con Asimov. No obtuvo demasiado éxito de crítica, aunque tampoco fue un fiasco. En cualquier caso, Laloux goza actualmente de una tremenda reputación dentro del mundo de la animación.

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Asociado a los grandes nombres

El hombre bicentenario (1999), dirigida por Chris Columbus (Harry Potter y la piedra filosofal), es una adaptación de un relato original de Isaac Asimov. Protagonizada por Robin Williams, no se considera fiel al espíritu de Asimov, sino más bien un vehículo para el lucimiento de Williams y el gozo de sus fans. Comedia familiar inofensiva.

Punto y aparte se merece la siguiente adaptación: Yo,  Robot (2004). Punto y aparte porque lanzó la obra original de Asimov a la fama a una velocidad de vértigo. Punto y aparte porque la adaptación retorció el concepto original del libro para convertirlo en un producto con un marcado carácter comercial que, si se mira como la adaptación que es, fracasa estrepitosamente.

Dirigida por Alex Proyas, que ya se encargaría de la más que conseguida adaptación de la obra de Edgar Allan Poe, El cuervo, no tuvo tanto acierto con Yo, Robot. En un intento (y posterior logro) de reventar la taquilla, el film de Proyas se convirtió en un batiburrillo de explosiones y personajes planos donde no había sitio para la reflexión. O sea, todo lo contrario a la novela de Asimov.

Por último y como curiosidad: Asimov participó en la serie original Star Trek como asesor científico. Lo sabemos, Isaac Asimov fue un todoterreno de la ciencia ficción, así que el cine y la televisión no iban a ser menos.

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