El nuevo Nostradamus (I)

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Te preguntarás: ¿qué relación tiene Isaac Asimov con Nostradamus? Has acertado, ninguna. Asimov era un autor de ciencia ficción, historia y divulgación científica y por su parte Nostradamus fue médico y consultor astrológico.

Si por algo se conoce al último era por sus predicciones o profecías, según el misticismo de cada uno. Un ejemplo de ello es la obsesión que reinó en todo el planeta relacionada con el final del mundo tal como lo conocemos en diciembre de 2012.

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Algo parecido (aunque mucho menos siniestro, si se me permite añadir) fue lo que hizo nuestro amigo Asimov. En 1964 publicó un artículo para el New York Times en el cuál explicaba cómo pensaba él que sería el mundo cincuenta años más tarde, en 2014.

Viajar a Marte

Según el autor para este año estarán trabajando para enviar una expedición al Planeta rojo. Creía que solo naves no tripuladas habrían aterrizado en Marte ya que veía inviable que en tan poco tiempo se consiguiera un avance tan grande.

De hecho no se encontraba muy alejado de la verdad ya que durante por lo menos seis expediciones que se desarrollaron a lo largo de unos cincuenta años todos los satélites desaparecían. Así que no es tan extraño que no confiara en la llegada del hombre a un lugar tan remoto.

Quizá no todos estéis al tanto pero la empresa Mars One ha decidido enviar a vivir a Marte a grupos de cuatro personas y retransmitirlo por televisión. Esto será en el año 2023, el tiempo que necesitan para formar a quiénes vivirán allí, lo cual seguro hubiera impresionado a Asimov.

El futuro de las comunicaciones

El autor de Yo, Robot entre otras obras pensaba que cincuenta años más tarde las comunicaciones serían de la siguiente forma:

Además de sonido incluirían imagen, por lo que se podría ver a la persona mientras hablas con ella (ahora mismo se me ocurren varias empresas de videollamada). Dicha pantalla también serviría para estudiar documentos, fotografías y (aquí viene lo realmente impactante para mí) lectura de libros. Acaban de pasar por mi cabeza otras tres o cuatro empresas por lo menos.

Habrá satélites que cubrirán el espacio pensaba y que ellos harían que fuésemos capaces de comunicarnos con cualquier punto de la Tierra, incluida la fría Antártida. Asimov fue capaz de concebir Internet en su cabeza en 1964, creo que ha quedado claro que estamos frente a un hombre que era un visionario.

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